Envío $99 desde $599 · Gratis desde $1,699. Comprar
Journal Journal

Creatina monohidrato: ¿qué es, cuánta tomar, cuándo y por qué tantos mitos?

01 · 10 · 2026 21 min de lectura ÉNERGIE
Creatina monohidrato: ¿qué es, cuánta tomar, cuándo y por qué tantos mitos?

Respuesta rápida

La creatina monohidrato es el compuesto deportivo más estudiado que existe: aumenta fuerza, masa magra y reservas de energía celular. La dosis con respaldo es de 3 a 5 gramos diarios, todos los días, sin necesidad de fase de carga. En personas sanas no daña los riñones, no tiene evidencia directa que sostenga la caída de cabello, y no es un suplemento exclusivo de hombres ni de culturistas.

Casi cualquiera que entrena ha oído hablar de la creatina, y casi siempre la escuchó con un rumor pegado: que hincha, que daña los riñones, que si no arrancas con una dosis multiplicada la primera semana no te va a servir, que tira el pelo, que es cosa de hombres que quieren verse grandes. Ninguno de esos rumores nació de un estudio completo. Casi todos nacieron de un fragmento de estudio, sacado de contexto, repetido sin la parte que lo desmentía.

La creatina monohidrato no es una moda reciente ni un invento de la industria del suplemento. Es, en palabras del propio consenso de la International Society of Sports Nutrition (ISSN), el suplemento ergogénico nutricional más efectivo disponible actualmente para deportistas, sostenido por décadas de estudios controlados, no por testimonios. Y aun así sigue siendo el suplemento con más mitos activos por metro cuadrado.

En ÉNERGIE partimos de la idea de que la transparencia es el verdadero lujo: mostrar la fórmula completa, con su dosis, en vez de esconderla detrás de un adjetivo. Esta guía sigue esa misma regla con la evidencia. Separamos lo que sostiene la ciencia de lo que es ruido: la dosis real, si necesitas o no fase de carga, y los mitos que más siguen circulando, uno por uno, con la fuente que los confirma o los desarma.

1. Qué es la creatina monohidratada (y por qué tu cuerpo ya la conoce)

La creatina no es un químico ajeno al cuerpo. El hígado, el riñón y el páncreas la producen a partir de tres aminoácidos (arginina, glicina y metionina) y el resto llega de la dieta, sobre todo de carne roja y pescado. Cerca del 95% se almacena en el músculo esquelético, donde funciona como una reserva rápida de fosfato para regenerar ATP: la energía que necesita una contracción muscular breve e intensa, del tipo que exige levantar peso o dar un sprint.

La creatina monohidratada es esa misma molécula, aislada y estabilizada con una molécula de agua. No es un anabólico ni un estimulante. Es el compuesto que el cuerpo ya fabrica y que la comida ya aporta, en la forma y la dosis que más se ha probado en estudios controlados de cualquier suplemento deportivo que exista hoy, según el position stand de la International Society of Sports Nutrition.

Las otras formas de creatina que vas a ver en el anaquel

La monohidratada no es la única forma que se vende. En el mercado también están el clorhidrato (HCl), el éster etílico, las versiones alcalinizadas o buffered, y las sales de citrato, malato, piruvato y orotato. Todas prometen variantes de lo mismo: mejor absorción, menos agua, una dosis más chica que rinda igual. La revisión de Jäger y su equipo, que analizó esas formas una por una, lo cierra sin rodeos: hay poca o ninguna evidencia de que alguna sea más efectiva o más segura que la monohidratada.

La primera razón es de aritmética. En una sal, buena parte del polvo que compras no es creatina, y esa es la cifra que casi nunca aparece en la etiqueta:

Forma Creatina real por gramo de polvo
Monohidratada 87.9%
Éster etílico 82.4%
Malato (3:1) 74.7%
Citrato (3:1) 66%
Piruvato 60%
Fosfato 51.4%
Orotato (3:1) 45.8%

La segunda razón es lo que pasa cuando alguien mide el resultado en vez de la promesa. El éster etílico, que es el que mejor número tiene en esa tabla, se degrada a creatinina antes de llegar al músculo: cuando Spillane y su equipo lo compararon contra monohidratada durante 7 semanas, el grupo del éster terminó con menos creatina en sangre y sin ventaja en composición corporal, masa muscular, fuerza ni potencia. Con el clorhidrato pasa algo parecido: un ensayo controlado de 2025 en atletas de élite comparó 5 g diarios de cada forma durante 8 semanas y no encontró diferencias significativas entre ambas; el único grupo que mejoró de forma significativa su índice de masa libre de grasa fue el de monohidratada.

Donde las sales sí ganan algo es en el vaso: el citrato se disuelve 1.55 veces mejor que la monohidratada, y el malato 2.63 veces mejor. Es una ventaja de textura, no de resultado, y la micronización la resuelve sin bajar la creatina por gramo.

Qué dice nuestra etiqueta, y qué quiere decir cada palabra

Nuestra creatina es monohidratada micronizada, 5 g por toma, un solo ingrediente, sin sabor ni relleno. Vale la pena desarmar esa línea, porque cada palabra es una decisión sobre la tabla de arriba:

  • Monohidratada. La forma que aporta 87.9% de creatina por gramo de polvo, la cifra más alta de la tabla, y sobre la que está construida la evidencia que cita este artículo. No es la más nueva del anaquel: es la que está medida.

  • Micronizada. Partícula más fina. Resuelve el mismo problema de disolución que el citrato y el malato, pero sin cobrarlo en creatina por gramo: el vaso queda limpio y la dosis real no baja.

  • 5 g por toma. La dosis de mantenimiento con respaldo, servida completa en una sola medida. No hay que sumar dos cucharadas para llegar al número de los estudios.

  • Un solo ingrediente, sin sabor. En la etiqueta no hay nada que no sea creatina. Sin saborizantes, sin aditivos, sin una mezcla que vuelva imposible saber cuánta creatina estás tomando de verdad.

  • Probada en laboratorio. Es el dato que cierra el círculo: una etiqueta corta solo vale si alguien verificó que dice la verdad.

El bote rinde 100 días de uso. Ese número está ahí por una razón de constancia, no de descuento: la creatina trabaja por saturación acumulada, y lo único que decide el resultado es no interrumpirla.

Fuentes: Kreider R.B. et al. International Society of Sports Nutrition position stand: safety and efficacy of creatine supplementation in exercise, sport, and medicine. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 2017 · Jäger R., Purpura M., Shao A., Inoue T., Kreider R.B. Analysis of the efficacy, safety, and regulatory status of novel forms of creatine. Amino Acids, 2011 · Spillane M., Schoch R., Cooke M. et al. The effects of creatine ethyl ester supplementation combined with heavy resistance training on body composition, muscle performance, and serum and muscle creatine levels. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 2009 · Jiménez-Martínez P. et al. Creatine monohydrate versus creatine hydrochloride on strength and body composition in elite team-sport athletes, 2025.

2. La dosis real: 3 a 5 gramos, todos los días

El primer mito vive aquí, y es el más caro de todos: que más creatina da más resultado. La confusión empieza en las etiquetas que hablan de "dosis de choque" o "protocolos avanzados". La dosis de mantenimiento con respaldo consistente en la literatura es de 3 a 5 gramos diarios, sin ajustarla por peso corporal en la mayoría de los casos, sin ciclos ni semanas de descanso. Nuestra creatina se dosifica en 5 g por toma, un solo ingrediente, sin sabor ni relleno que diluya la cifra que de verdad importa.

El número no es arbitrario, y no sale de una etiqueta: es la cifra que el position stand de la ISSN usa como dosis de mantenimiento de referencia. Es la cantidad mínima que, sostenida en el tiempo, satura el compartimento muscular de creatina y lo mantiene ahí. Una vez saturado el músculo, tomar más no acelera nada: el exceso simplemente se excreta. Tomar menos de 3 g retrasa la saturación sin aportar ninguna ventaja a cambio. La idea de que "más es mejor" no tiene sustento una vez que se llega a la dosis de mantenimiento.

Fuente: Kreider R.B. et al. ISSN position stand: safety and efficacy of creatine supplementation, Journal of the International Society of Sports Nutrition, 2017.

3. La fase de carga es un atajo, no un requisito

El mito dice que la creatina "no te hace efecto" si no arrancas con una semana de dosis multiplicada, y que sin ese arranque el bote se desperdicia. De ahí viene el protocolo que sigue circulando en foros y en etiquetas: 20 g diarios repartidos en 4 tomas durante 5 a 7 días, y después bajar a los 3 a 5 g de mantenimiento.

La parte cierta del mito es que ese protocolo sí funciona. La parte falsa es que sea obligatorio. Saltártelo no te deja fuera del efecto: solo te hace llegar más tarde al mismo lugar.

El estudio que fijó esas cifras es de 1996: Hultman y su equipo midieron el contenido de creatina muscular en dos rutas distintas. Con 20 g diarios, la saturación, un aumento de cerca del 20% sobre el nivel basal, se alcanzó en 6 días. Con 3 g diarios, sin fase de carga, se llegó al mismo punto de saturación, solo que en 28 días en lugar de 6.

La diferencia entre ambas rutas no es el resultado final: es la velocidad para llegar a él. Si quieres notar el efecto antes, la carga tiene sentido. Si prefieres evitar la molestia digestiva que algunas personas sí reportan al repartir 20 g en un día, 3 a 5 g diarios te llevan exactamente al mismo lugar, con más paciencia de por medio.

Fuente: Hultman E., Söderlund K., Timmons J.A., Cederblad G., Greenhaff P.L. Muscle creatine loading in men. Journal of Applied Physiology, 1996.

4. El mito del timing perfecto: antes o después del entreno no decide nada

Toda una industria vive de venderte la ventana exacta para tomar el pre-entreno. Con la creatina, esa ventana casi no existe.

El estudio de Forbes, Krentz y Candow comparó, en las mismas personas, tomar creatina justo antes del entrenamiento en un brazo del cuerpo y justo después en el otro, durante 8 semanas. El resultado: ganancias equivalentes en hipertrofia y en fuerza, sin diferencia estadística entre las dos rutas. La revisión de Ribeiro y su equipo, que reunió la evidencia sobre tomarla antes, durante o después del entrenamiento, encuentra cuando mucho una señal a favor de tomarla después, y reconoce que todavía no hay consenso sobre un momento ideal.

Lo que sí importa, y lo confirma la literatura de forma consistente, es la constancia diaria. Una toma que se salta la mitad de las semanas le hace más daño al resultado que tomarla a las 8 a.m. en vez de a las 6 p.m.

Fuente: Forbes S.C., Krentz J.R., Candow D.G. Timing of creatine supplementation does not influence gains in unilateral muscle hypertrophy or strength from resistance training in young adults: a within-subject design. The Journal of Sports Medicine and Physical Fitness, 2021.

5. El mito de que te hincha o te deja "fofo"

Este es el mito que más aleja a la gente de un suplemento que sí funciona. La preocupación de fondo es válida: la creatina sí aumenta el agua corporal total. Lo que está mal es dónde se cree que se acumula.

El estudio de Powers y su equipo midió, con 28 días de suplementación, un incremento de cerca de 6.2% en agua corporal total, sin alterar la distribución entre compartimentos. Traducido: esa agua entra al músculo, no se queda debajo de la piel. Porque cerca del 95% de la creatina se almacena de forma intramuscular, el agua que arrastra consigo por ósmosis se va al mismo lugar, dentro de la fibra muscular, no al tejido subcutáneo que produce el aspecto de hinchazón visible.

La diferencia se nota en la báscula, donde uno a dos kilos en las primeras semanas es habitual, pero no en el espejo como "hinchazón". Ese peso es agua funcional dentro del músculo que estás entrenando, no retención tipo resaca de sodio.

Fuente: Powers M.E., Arnold B.L., Weltman A.L. et al. Creatine supplementation increases total body water without altering fluid distribution. Journal of Athletic Training, 2003.

6. El mito del riñón: qué dice la evidencia a largo plazo

Es la duda más razonable de todas, porque parte de un dato real: la creatina eleva la creatinina en sangre, el marcador que los laboratorios usan para estimar la función renal. El error es asumir que ese aumento significa daño.

La creatinina sube porque es, literalmente, el producto de degradación de la creatina: más creatina circulando produce más creatinina, sin que el riñón esté trabajando peor. El position stand de la ISSN, que revisa décadas de estudios controlados, concluye que la suplementación a corto y largo plazo es segura y bien tolerada en personas sanas. Dentro de esa revisión está el trabajo de Poortmans y Francaux, que dio seguimiento a atletas suplementados hasta por 5 años sin encontrar efectos adversos en la función renal.

La salvedad, honesta: esta evidencia es sobre personas sin enfermedad renal previa. Si tienes una condición diagnosticada, la conversación es con tu médico antes que con cualquier etiqueta, no con un producto de un solo ingrediente que, por diseño, deja menos variables de qué sospechar.

Fuente: Kreider R.B. et al. ISSN position stand: safety and efficacy of creatine supplementation, Journal of the International Society of Sports Nutrition, 2017.

7. El mito del pelo: de dónde salió y qué encontró el estudio que sí lo midió

Este mito tiene un origen preciso, y vale la pena contarlo completo porque normalmente se cita a medias. En 2009, van der Merwe y su equipo dieron creatina a jugadores universitarios de rugby durante tres semanas y encontraron que la dihidrotestosterona (DHT), la hormona asociada a la caída de cabello de patrón masculino, subió 56% durante la fase de carga. Ese hallazgo, real, es todo lo que hay detrás del mito.

Lo que ese estudio nunca midió fue el pelo. Ni densidad, ni conteo de folículos, ni caída real. Dieciséis años después, un ensayo aleatorizado y controlado con placebo llenó ese vacío: Lak y su equipo dieron seguimiento a 38 hombres entrenados durante 12 semanas, midiendo directamente densidad folicular, proporción de folículos en fase de crecimiento y en fase de caída, y grosor acumulado del pelo, además de DHT y testosterona. El resultado, en palabras de los propios autores: sin diferencias significativas en ninguna medición de salud folicular, y sin diferencias en DHT ni en su proporción con testosterona, entre el grupo con creatina y el grupo placebo.

Es la primera evidencia directa sobre el pelo, no sobre una hormona que se asumía como su representante. Y contradice un mito que ese único estudio de 2009 nunca sostuvo por sí mismo.

Fuente: van der Merwe J., Brooks N.E., Myburgh K.H. Three weeks of creatine monohydrate supplementation affects dihydrotestosterone to testosterone ratio in college-aged rugby players. Clinical Journal of Sport Medicine, 2009 · Lak M., Forbes S.C., Ashtary-Larky D. et al. Does creatine cause hair loss? A 12-week randomized controlled trial. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 2025.

8. El mito de que todas las creatinas son iguales

Es cierto en un sentido y falso en otro. Todas las formas de creatina buscan el mismo destino: elevar el contenido de creatina intramuscular. En la sección 1 ya vimos por qué ninguna de las versiones "mejoradas" llega mejor a ese destino. Vale la pena detenerse en un caso, porque es el que mejor muestra qué queda de la promesa cuando alguien la mide dentro del músculo: una creatina buffered (alcalinizada) patentada, vendida con el argumento de "sin fase de carga, sin hinchazón, mejor absorción".

El estudio de Jagim y su equipo comparó directamente, con biopsia muscular, creatina monohidratada contra una de esas versiones buffered patentadas, durante 28 días. Ambas elevaron el contenido de creatina muscular. Ninguna superó a la otra en fuerza, en composición corporal ni en efectos secundarios reportados. La ventaja de marketing no se sostuvo en el tejido.

Donde sí hay una diferencia real, aunque menor: la micronizada tiene partícula más fina, se disuelve mejor en agua y deja menos sedimento en el fondo del vaso. Es una diferencia de textura, no de química ni de resultado. La nuestra es monohidratada micronizada, sin sabor: un solo ingrediente, nada que la vuelva "premium" a costa de diluirla.

Fuente: Jagim A.R., Oliver J.M., Sanchez A. et al. A buffered form of creatine does not promote greater changes in muscle creatine content, body composition, or training adaptations than creatine monohydrate. Journal of the International Society of Sports Nutrition, 2012.

9. El mito de que es cosa de hombres, y el de que a todos les funciona igual

Dos mitos con la misma raíz: asumir que el músculo de cualquier persona parte del mismo punto.

Las mujeres tienen reservas endógenas de creatina entre 70% y 80% más bajas que los hombres, según la revisión de Smith-Ryan y su equipo sobre creatina y salud femenina a lo largo de toda la vida. Lejos de ser una razón para evitarla, es el argumento contrario: mujeres premenopáusicas muestran mejoras claras en fuerza y rendimiento, y en mujeres posmenopáusicas la suplementación en dosis altas, combinada con entrenamiento de fuerza, se asocia con beneficios en tamaño y función del músculo, además de efectos favorables sobre el hueso.

El mismo patrón, a menos reserva de partida más margen de respuesta, aparece en personas vegetarianas. El estudio de Burke y su equipo encontró que, tras 8 semanas de suplementación y entrenamiento de fuerza, los vegetarianos aumentaron su creatina muscular de forma notablemente mayor que los omnívoros, que ya llegaban con parte del depósito lleno por la dieta. No es que a unos "les funcione" y a otros no: quien parte con menos, tiene más margen para ganar.

Fuente: Smith-Ryan A.E., Cabre H.E., Eckerson J.M., Candow D.G. Creatine Supplementation in Women's Health: A Lifespan Perspective. Nutrients, 2021 · Burke D.G., Chilibeck P.D., Parise G. et al. Effect of creatine and weight training on muscle creatine content and performance in vegetarians. Medicine & Science in Sports & Exercise, 2003.

10. El mito de que solo sirve para el músculo

El cerebro también gasta ATP a un ritmo alto, y también guarda creatina como reserva de energía. La pregunta razonable es si suplementarla hace algo medible ahí, y la respuesta honesta, sin inflar el titular, es: un poco, en dominios específicos.

El metaanálisis más reciente y más grande hasta ahora, de Xu y su equipo, con 16 estudios controlados y 492 participantes de 20 a 76 años, encontró efectos positivos y significativos en memoria, tiempo de atención y velocidad de procesamiento. No encontró mejoras significativas en función cognitiva general ni en función ejecutiva. Los efectos, en palabras de los propios autores, son modestos.

Es la clase de dato que preferimos publicar completo: la creatina no te va a hacer pensar más rápido en general, pero sí hay evidencia real, no anecdótica, de que ayuda en memoria y velocidad de procesamiento. No es la razón principal para tomarla. Es un beneficio adicional documentado, no una promesa.

Fuente: Xu C., Bi S., Zhang W., Luo L. The effects of creatine supplementation on cognitive function in adults: a systematic review and meta-analysis. Frontiers in Nutrition, 2024.

Cómo tomarla bien, sin vueltas

  1. 5 g al día, todos los días. La constancia pesa más que cualquier otra variable de esta lista.

  2. La fase de carga es opcional. Acelera el efecto, no lo mejora. Sin ella, llegas al mismo punto en 3 a 4 semanas.

  3. La hora del día no decide el resultado. Elige una hora que puedas sostener todos los días, entrenes o no ese día.

  4. Con agua, jugo o dentro de tu batido de siempre. No necesita azúcar ni un pico de insulina para "activarse".

  5. Elige monohidratada micronizada, sin sabor, sin relleno. Es la forma con más evidencia y menos preguntas abiertas.

  6. Dale de 3 a 4 semanas antes de esperar cambios medibles. No es un estimulante de efecto inmediato.

Cuándo NO la necesitas

  • Si esperas un efecto de una sola toma. La creatina trabaja por saturación acumulada, no por dosis puntual.

  • Si tienes una enfermedad renal diagnosticada. Consulta primero con tu médico. No es una prohibición general, es una excepción real.

  • Si esperas que sustituya al entrenamiento. La creatina potencia la adaptación al estímulo que ya das; el beneficio más grande aparece cuando entrenas fuerza, aunque no sea pesado.

Preguntas frecuentes

¿Cuánta creatina debo tomar al día?

Entre 3 y 5 gramos diarios, sin ajustar por peso corporal en la mayoría de los casos. Es la dosis de mantenimiento con más respaldo en la literatura, la misma que usa el position stand de la ISSN como referencia estándar.

¿Necesito hacer fase de carga?

No. La carga acelera el momento en que el músculo se satura de creatina, días en vez de semanas, pero el punto de saturación final es el mismo con 3 a 5 g diarios sin carga, solo que se alcanza en unas 4 semanas.

¿Puedo tomar creatina si soy mujer?

Sí. Las mujeres parten de reservas de creatina entre 70% y 80% más bajas que los hombres, lo que en la evidencia se traduce en beneficios claros de fuerza y rendimiento, y en la etapa posmenopáusica, en salud ósea y muscular. Los mitos propios de este tema los desarmamos uno por uno en Creatina en mujeres: desmintiendo mitos.

¿Creatina monohidratada o micronizada, cuál es mejor?

Son la misma molécula. La micronizada tiene partícula más fina y se disuelve mejor en agua; no hay evidencia de que produzca más fuerza o más masa muscular que la monohidratada estándar.

¿Y el clorhidrato (HCl), el éster etílico o las creatinas "buffered"?

Ninguna ha demostrado superar a la monohidratada. La revisión de Jäger y su equipo sobre formas nuevas de creatina no encontró evidencia de mayor eficacia ni de mayor seguridad, y las comparaciones directas contra monohidratada, tanto del éster etílico como del clorhidrato, terminan sin ventaja. Además, la monohidratada es la que más creatina real aporta por gramo de polvo: 87.9%, contra 66% del citrato o 45.8% del orotato.

Antes de tu próxima compra

Si llegaste hasta aquí, ya sabes más de creatina que la mayoría de las etiquetas que prometen "fórmula avanzada". La ciencia detrás es aburrida en el buen sentido: una molécula, una dosis, una constancia diaria. Nada que cargar, nada que ciclar, nada que temer si estás sano.

Lo único que queda es decidir con qué la tomas. La nuestra ya quedó desarmada palabra por palabra más arriba: monohidratada micronizada, un solo ingrediente, la dosis completa en una sola medida, 100 días de uso por bote. Si además buscas cubrir energía, hidratación y recuperación en el mismo sistema, está dentro del Pack Base Performance.

Y si prefieres seguir verificando en vez de creer, el resto de nuestras fórmulas, con sus dosis completas, está abierto en el hub de ciencia.

Fuel with intention.

Aviso

Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de la salud. Consulta a tu nutriólogo o médico antes de iniciar cualquier suplementación.

Bibliografía y fuentes

  • Kreider R.B., Kalman D.S., Antonio J. et al. International Society of Sports Nutrition position stand: safety and efficacy of creatine supplementation in exercise, sport, and medicine. Journal of the International Society of Sports Nutrition 14:18, 2017. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28615996/

  • Hultman E., Söderlund K., Timmons J.A., Cederblad G., Greenhaff P.L. Muscle creatine loading in men. Journal of Applied Physiology 81(1):232-237, 1996. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8828669/

  • Powers M.E., Arnold B.L., Weltman A.L. et al. Creatine supplementation increases total body water without altering fluid distribution. Journal of Athletic Training 38(1):44-50, 2003. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12937471/

  • Jagim A.R., Oliver J.M., Sanchez A. et al. A buffered form of creatine does not promote greater changes in muscle creatine content, body composition, or training adaptations than creatine monohydrate. Journal of the International Society of Sports Nutrition 9:43, 2012. https://doi.org/10.1186/1550-2783-9-43

  • van der Merwe J., Brooks N.E., Myburgh K.H. Three weeks of creatine monohydrate supplementation affects dihydrotestosterone to testosterone ratio in college-aged rugby players. Clinical Journal of Sport Medicine 19(5):399-404, 2009. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19741313/

  • Lak M., Forbes S.C., Ashtary-Larky D. et al. Does creatine cause hair loss? A 12-week randomized controlled trial. Journal of the International Society of Sports Nutrition 22(sup1):2495229, 2025. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40265319/

  • Smith-Ryan A.E., Cabre H.E., Eckerson J.M., Candow D.G. Creatine Supplementation in Women's Health: A Lifespan Perspective. Nutrients 13(3):877, 2021. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7998865/

  • Burke D.G., Chilibeck P.D., Parise G., Candow D.G., Mahoney D., Tarnopolsky M. Effect of creatine and weight training on muscle creatine content and performance in vegetarians. Medicine & Science in Sports & Exercise 35(11):1946-1955, 2003. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14600563/

  • Forbes S.C., Krentz J.R., Candow D.G. Timing of creatine supplementation does not influence gains in unilateral muscle hypertrophy or strength from resistance training in young adults: a within-subject design. The Journal of Sports Medicine and Physical Fitness 61(9):1219-1225, 2021. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34610729/

  • Xu C., Bi S., Zhang W., Luo L. The effects of creatine supplementation on cognitive function in adults: a systematic review and meta-analysis. Frontiers in Nutrition 11:1424972, 2024. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39070254/

  • Jäger R., Purpura M., Shao A., Inoue T., Kreider R.B. Analysis of the efficacy, safety, and regulatory status of novel forms of creatine. Amino Acids 40(5):1369-1383, 2011. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21424716/

  • Spillane M., Schoch R., Cooke M. et al. The effects of creatine ethyl ester supplementation combined with heavy resistance training on body composition, muscle performance, and serum and muscle creatine levels. Journal of the International Society of Sports Nutrition 6:6, 2009. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19228401/

  • Jiménez-Martínez P. et al. Creatine monohydrate versus creatine hydrochloride on strength and body composition in elite team-sport athletes: a placebo-controlled randomized clinical trial comparing low dosages, 2025. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12291177/

  • Ribeiro F., Longobardi I., Perim P. et al. Timing of Creatine Supplementation around Exercise: A Real Concern?. Nutrients 13(8):2844, 2021. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8401986/

  • Poortmans J.R., Francaux M. Long-term oral creatine supplementation does not impair renal function in healthy athletes. Medicine & Science in Sports & Exercise 31(8):1108-1110, 1999. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10449011/

Fuel with intention

Conoce el sistema ÉNERGIE

Fórmulas con cantidades efectivas. Etiqueta abierta. Sin promesas que no podemos sostener.

CONOCE EL SISTEMA